jueves , 24 septiembre 2026

Gracias, Selección: nos devolvieron la ilusión cuando más la necesitábamos

No pudo ser. La cuarta estrella quedó pendiente, por ahora y, el sueño llegó hasta un nuevo subcampeonato. Pero hay derrotas que no borran el orgullo. Hay equipos que trascienden los resultados. Y esta Selección Argentina, nuestra Albiceleste, volvió a demostrar que pertenece a ese grupo.

En tiempos donde las noticias suelen estar marcadas por las dificultades económicas, las preocupaciones cotidianas y las discusiones que tantas veces dividen a los argentinos, ustedes lograron algo que parecía imposible: unir a un país entero detrás de una misma bandera.

Durante cada partido volvimos a abrazarnos con la familia, a reunirnos con amigos, a salir antes del trabajo para llegar al televisor, a cantar el Himno con la piel erizada y a sufrir cada pelota como si estuviéramos dentro de la cancha. Nos hicieron olvidar por un rato los problemas de todos los días y nos regalaron algo que no tiene precio: ilusión.

La Scaloneta ya dejó de ser solamente un equipo de fútbol. Es un grupo de jugadores que representa valores que cualquier argentino admira: humildad, compromiso, esfuerzo, compañerismo y la convicción de que, aun cuando todo parece cuesta arriba, nunca hay que dejar de intentarlo.

Lionel Scaloni construyó mucho más que un plantel competitivo. Formó una familia. Un equipo que volvió a enamorar al país y que consiguió que millones de chicos quisieran otra vez ponerse la camiseta celeste y blanca soñando con representar a la Argentina.

Hoy el resultado duele. Es lógico. Porque cuando uno llega tan lejos, siempre quiere dar el último paso. Pero el fútbol también enseña que no siempre se gana. Lo importante es cómo se compite. Y ustedes compitieron como lo hacen los grandes: con dignidad, con entrega y dejando absolutamente todo.

Gracias por llevar la bandera argentina a lo más alto una vez más. Gracias por hacernos sentir orgullosos en cada rincón del mundo. Gracias por hacernos creer que, cuando un grupo tira para el mismo lado, las cosas buenas también son posibles.

No hay medalla que pueda medir lo que despertaron en millones de argentinos.

Porque los campeones no siempre son los que levantan la copa. A veces, los verdaderos campeones son los que logran conquistar el corazón de un pueblo.

Y ustedes, hace tiempo, ya lo hicieron.

Gracias, Selección. Gracias, Scaloni. Gracias por recordarnos que siempre vale la pena volver a soñar.