
En las costas del sur de Francia encontraron una ballena muerta, muy delgada para su tamaño de 5 metros de largo por lo que decidieron hacerle una autopsia ante las dudas de que falleciera víctima de un encallamiento. La hembra, de la especie Picuda de Cuvier (Ziphius Cavirostris), reveló en su estomago e intestinos la presencia de 16kg de plástico que no le permitieron ingerir alimentos adecuados y que se adhirieron a sus paredes internas hasta ocasionarle deterioro en sus riñones, antes de morir. Los plásticos no son biodegradables y los animales acuáticos los ingieren por que los ven flotando en el agua o accidentalmente al estar cerca de otros alimentos, y siempre como fruto de nuestra imprudencia. Si deseas seguir informado podes visitarnos en www.marielad1.sg-host.com
Tiempo de Prensa